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Cuando se tienen cachorros o bebés que empiezan a gatear o a caminar, surge la preocupación sobre qué hacer para que no se hagan daño al pasar de una habitación a otra, sobre todo si se trata del área del baño o de la cocina.
Dado que existen puertas divisoras de espacios, las cuales pueden incluso tener la mitad de la altura de una puerta normal, es decir, de las que se colocan en las habitaciones, tenemos la opción de instalar un pestillo que al cerrarlo, impide al cachorro o al bebé que da sus primeras gateadas o pasos entrar a un área donde pueden salir lastimados, pero que no impide que podamos vigilarlos.
En este caso lo que procede es adquirir un pestillo para puertas de madera (usualmente las puertas de las que hablamos se construyen con este material, de no ser así, puede ubicarse en cualquier ferretería el pestillo adecuado al tipo de puerta que tengamos en el espacio seleccionado para este trabajo).
Seguidamente, estimamos la altura conveniente para instalar la pieza más larga del pestillo y la marcamos en la puerta, cuidando que quede derecho o alineado para que pueda cumplir su función y comenzamos a colocar los tornillos que lo fijarán. Una vez que esto está hecho, pasamos a ubicar en el marco de la puerta la parte cóncava donde se insertará la pieza que impedirá que la puerta se abra, la marcamos y verificamos que queden niveladas, pues de lo contrario no funcionará y se perderá el trabajo.
Cuando estemos seguros que encajan perfectamente, la atornillamos y probamos abrir y cerrar el pestillo varias veces, así como intentar abrir o empujar la puerta con el pestillo cerrado, de forma que podamos contar con un funcionamiento idóneo del mismo.

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